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Origen de la Hermandad de Almería

angel-saezY todo comenzó cuando Ángel Saez y Martín Martínez coincidieron con un rociero malagueño que se encontraba en Almería. La amistad con este hombre hizo que, en fechas de pregones de aquel año de 1983, Ángel y Martín se desplazaran a Granada y conocieran a D. Ángel Díaz de la Serna y Carrión, por aquél entonces Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte. El almonteño habló con los dos almerienses y, al final de la charla, presentó a Angel Saez ante los rocieros granadinos como "...El Primer Hermano Mayor de la futura Hermandad de Almería...".

 

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La semilla ya estaba sembrada en corazones almerienses. El entusiasmo de Sáez y Martínez propició que, en poco tiempo, fueran yan varios matrimonios los que se encontraban en la nómina de la familia rociera almeriense. Y antes de que acabara el año 1983 la joven Hermandad de Granada se desplazaba hasta Almería para ofrecer una misa en la Iglesia de San Pedro y traer así los primeros sones rocieros a la capital más oriental de Andalucía.

La Hermandad de Granada estrenó en aquella ocasión unas sevillanas dedicadas a los rocieros almerienses y cuyo estribillo decía: "¡Ay Almería!/la pastora marismeña/con ansia te está esperando/ y el pastorcillo divino/¿Por qué te tardaste tanto?"
Fruto de aquel primer empuje que la Hermandad de Granada dio a los almerienses fue la decisión de dar los pasos necesarios de manera firme para crear la Hermandad de Almería. Primero se inscribió como Asociación rociera mientras se redactaban los estatutos que habrían de persentar al Obispado almeriense para llegar a ser hermandad y, por otra parte, comenzaban a realizar diferentes actividades con las que poder ir creciendo en la Fe, en patrimonio y en número de hermanos.

 

local-viejoLa primera sede social de que dispuso la hermandad del Rocío almeriense fue un local que Luis Sierra, suegro de Angel Saez, cedió y que se encontraba en la Avenida de Montserrat. Allí permanecería la hermandad hasta que, en 1985, se trasladara a su actual sede de la calle Juan Lirola.

La Hermandad de Almería ya había participado en las Cruces de Mayo, en la Feria y, en definitiva, en todas y cada una de las actividades sociales y religiosas de la ciudad poniendo de manifiesto su ímpetu y su presencia como mejor argumento con el de demostrar al sector crítico de Almería que la devoción rociera era totalmente compatible con la devoción a la Patrona almeriense, principal caballo de batalla con el que tuvieron que bregar los rocieros de Almería al principio de su andadura.

Como regalo por este esfuerzo en las navidades de 1985, el cuatro de enero de 1986, llegaba a nuestra ciudad el Simpecado que la Junta Directiva había encargado a D. Fernando Marmolejo, reconocido orfebre sevillano que convirtió con sus manos en metales preciosos un dibujo que había realizado el rociero almeriense Rafael López Usero a modo de boceto. Sin lugar a dudar la llegada del Simpecado a la ciudad de Almería fue el elemento decisivo para que la soñadora asociación rociera de Almería llegara a convertirse en Hermandad.

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